Se acabó la diversión. Nuestro día de descanso ha durado menos que un caramelo a la puerta de un colegio. Así que de nuevo al tajo y además ante el que es, sin duda, el concierto más importante de toda nuestra gira. La sala de conciertos de la Tokio Opera City. El edificio impresiona, vaya que si impresiona.

Pero la sensación de admiración y sorpresa que produce en todos nosotros entrar en la sala de conciertos no tiene comparación. Es algo absolutamente increíble por su hermosura y su espectacularidad. Todos nos quedamos totalmente sorprendidos y los primeros minutos de nuestra llegada a la sala se dedican a admirar y fotografiar y fotografiarse en la sala.

Todas las entradas están vendidas y todos notamos la presión del momento más importante de nuestra visita a Japón. En la prueba acústica se nota una especial concentración y se aprovechan esos minutos para intentar ajustar todo al máximo. Juanjo MENA y Kiyoshi Somura hacen los últimos minutos para conseguir el mejor balance de la Orquesta y de esta con el guitarrista. La verdad es que todo está tan rodando perfecto y la sensación de todos es que va a ser un gran concierto.

Todo esta preparado y es la hora de abrir las puertas un público que va a abarrotar la sala. Entonces salta la sorpresa. Sí éste es un viaje lleno de sorpresas y casi todas buenas. Aunque en este caso no seria adecuado usar el término “buena” para definirla. Lo adecuado sería usar el termino “excelente” o “maravillosa”. Una abonada de la BOS está en Tokyo y va a asistir al concierto. Una foto para el recuerdo: nuestra entusiasta abonada acompañada por nuestro director general.

Así. Con esta agradable sorpresa iniciamos el concierto que fue un autentico éxito. Kiyoshi Somura no sólo es un extraordinario guitarrista como demostró en su actuación en Bilbao, sino que es extraordinariamente querido en Japón y es visto como un referente básico en relación a la guitarra clásica. Y eso se notó y mucho en todos los conciertos y de una forma especial en éste. Un público entusiasta disfrutó con un programa que, además, estaba pensado para ello, para hacer disfrutar al público.
En esta sala, además, se tuvo un gesto especial. La sala esta dedicada a la memoria de un extraordinario músico japonés, que puede ser considerado el compositor más destacado de la historia de su país, Toru Takemitsu. Por ello, y en su recuerdo, el concierto se inició con una obra de este compositor: To the edge of dream.
Una gran noche que acabó con un coctel organizado por el propio Somura, al que fue invitada torda la Orquesta, patrocinadores y otros invitados en el último piso de la torre de este impresionante edificio. Un cierre de “altura” para un dia lleno de emociones y éxito.
