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8 de Julio

Descanso!!!!

Hoy empezamos nuestras 24 horas de descanso en mitad de la gira. Bueno, primero tenemos que volar desde Fukuoka hasta Tokio donde llegamos al hotel a las 14,00.  Por cierto, ¿Les había comentado lo poco agobiantes que son las medidas de seguridad de los aeropuertos japoneses? No estoy diciendo que sean poco exhaustivas, les digo que son poco agobiantes. ¿Sí? ¿Lo había comentado ya? Disculpen la insistencia, pero es que es algo que no nos deja de asombrar.
Otra cosa que nos ha impresionado es que los “vuelos domésticos” que hemos realizado hasta ahora, han sido en aparatos de los que se usan habitualmente para “vuelos transoceánicos” y van llenos. En la mayor parte de los vuelos, como en esta caso, con los “pequeños” Boeing 747. Así es todo en este país, que no nos deja de sorprender.

La verdad es llegar al Grand Prince Hotel New Takanawa  es como volver a “casa” . Es el mismo hotel en el que estuvimos hace dos años en nuestra primera visita a Tokio. Así que ya sabemos que hacer para movernos a los lugares de más interés de la ciudad.
Tenemos hasta el día 9 a las  15,45 sin compromisos. Vamos a aprovechar para descansar un poco, y para dar una vuelta por la ciudad. Algo que se hace muy cómodamente en metro.

Tenemos suerte porque a las horas que los cogemos no van muy llenos. Curioso país este (no lo había comentado?) Esta mal visto hablar por móvil en los transportes públicos, pero todo el mundo se dedica a navegar por Internet o a jugar con sus celulares mientras viajan.

Nosotros vamos a aprovechar las horas que tenemos en una gira intensiva.  Aparte de descansar, vamos a ver un tempo muy famoso, el Templo de Sensoji. (que, según nos cuentan, es el mas antiguo de Tokio y también el más visitado); a visitar la Torre de Tokio y a cenar en un restaurante de los que frecuentan los trabajadores japoneses ¿Qué mas se puede pedir para una tarde-noche?. 
La verdad es que una cosa que llama la atención es que la actividad de la ciudad no para en las 24 horas camino del Templo vemos la sede de una fabrica de cerveza situada junto a unos de los canales que abundan en las zonas de la cuidad mas cercanas al puerto. Edificio curioso con una especie de “cresta” que busca recordar la espuma de la cerveza.

El templo es simplemente impresionante. Llegamos cuando estaban cerrándolo así que no nos dio tiempo a ver mucho, pero solo por ver las edificaciones principales, mereció la pena.

Nos damos una vuelta rápida y salimos corriendo camino de la Torre de Tokio. La otra vez nos quedamos con ganas de verla. Pero esta vez no se escapa. Vamos, además. Dispuestos a subir hasta arriba. Bien altos hasta el techo de la ciudad. Yo tengo vértigo y la verdad es que subir a la primera plataforma impresiona. Pero subir a la parte más lata, en un ascensor panorámico impresiona mucho más. Menos mal que no nos tocó movimiento sísmico. Pero mereció la pena. Las vistas. Impresionantes y al final nos encontramos un buen grupete de miembros de la expedición en el último piso y fue muy divertido.

Después, a cenar. En un pequeño restaurante de comida coreana lleno de oficinistas que  cenaban antes de volver a sus casas (bueno cenaban y bebían, porque algunos estaban mas llenos de saque que de pasta)

Más curiosidades de este curioso país. Muchos restaurantes tienen una maquina como de venta de tabaco a la entrada donde se comprar vales de las cosas que e van a pedir, de forma que al sentarte en la mesa se los entregas a los camareros y ya esta. Todo solucionado.