Once horas de viaje y una de espera previa en el aeropuerto Charles de Gaulle porque había un “problema técnico” en el boeing con el que íbamos a volar a Osaka. La verdad es que los intentos de tranquilizar al pasaje por la espera, tuvieron un punto de poco reflexionado. Después de haber leído que el accidente del airbus francés se podía deber a una fuga de agua que había acabando dañando el fuselaje, oír que había un problema en los depósitos de agua de los baños del vuelo AF 252 en el que íbamos a recorrer unos 10.000 Km., no me dejaba demasiado tranquilo.
Todo arreglado, una hora de espera, unos técnicos atrás y adelante y al final el avión despego. ¿El vuelo? Bueno no, muy bueno. Una comida japonesa más que pasable y helados americanos y sopa japonesa en la zona de “picoteo” . Siempre me he quejado de muchas cosas de Air Fance, pero jamás he tenido decepción alguna ni con su personal de vuelo ni con su nivel de atención al pasaje (otra cosa muy diferente es su personal de tierra en París).
Llegar a Osaka, me produjo la misma impresión que cuando volamos hace dos años a Tokio para participar en el “Musika-Musica” local. Japón es el país del orden y la organización. Todo fluido y sn casi esperas, caras amables pero actitudes estrictas y una limpieza casi digna de un quirófano. Esto es lo que cualquiera que llega a Japón se encuentra entre por el aeropuerto que entre.
Un ejemplo. Llegó el vuelo intercontinental, completamente lleno, pero aun así los tramites de inmigración y aduana no duraron mas de 15 minutos para la mayor parte de nosotros y cuando salimos a la zona de recogida de maletas, nuestras maletas ya estaban en la cinta transportadora.
Llegamos al hotel en el centro de Osaka. Una ubicación magnífica, ya que está junto a la estación de ferrocarril que usaremos cuando nos desplacemos a enfrentarnos al segundo concierto de nuestra gira el domingo 5 de junio en Fukui. Pero, sobre todo, esta a cinco minutos andando del auditorio donde ofreceremos el concierto. Pero eso será mañana. Hoy tenemos un poco de tiempo para hacer alguna gestión de inicio de gira, comer algo, dormir un par de horas por la tarde y salir a cenar ya que durante el resto de la gira los tiempos libres van a ser extremadamente escasos.

Un paseo por Osaka, camino del auditorio nos muestra que el estilo de las grandes ciudades japonesas en muy similar. Pasear por Osaka, para un extranjero al menos, es muy similar a pasear por Tokio. La mezcla de viviendas tradicionales junto a edificios de alturas inusitadas y diseños vanguardistas no deja de sorprenderme, Como tampoco deja de sorprenderme el nivel de la tiendas que uno se encuentra en el camino: Masseratti, Armani, Ferrari, Tiffanis,…una “milla de oro” que tiene más de una milla y más diamantes que oro.
Japón sigue siendo Japón. A pesar de lo que comentan los japoneses sobre la crisis. Es, para mi, un país de sorpresas, envidiable en muchos aspectos y lleno de orden y progreso. Japón, sigue siendo Japón.