La Folle Journee es un Festival de Música Clásica que nació en Francia en 1995 ver más +
El Tokyo International Forum, encargado por el Gobierno Met. de Tokio ver más +
La BOS interpretará piezas de su repertorio más alguna novedad. ver más + ORDEN E PROGRESO.
NO RECUERDO CÓMO SE ESCRIBE EN JAPONÉS
El lema de la bandera de Brasil debiera ser el que luciese en la bandera de Japón. Tal vez su inclusión en la bandera del gigante sudamericano se debiese a la influencia de su colonia japonesa, la mayor concentración de japoneses y descendientes fuera de su país. Pero sin duda ese lema le corresponde lucirlo a este país del extremo oriente.
La sensación de organización que existe en esta ciudad y en este país no tiene parecido en ninguno de los otros lugares que haya conocido (incluyendo Brasil). Tal vez lo más cercano a lo que estamos viendo en Tokio, que yo conozca, sea la ciudad-estado de Singapur, pero en el que existe una sensación de control muy superior a la que existe en la capital de Japón.
La gente, maravillosamente amable y atenta, hace esfuerzos por comprender lo que les dices, sin poner una mala cara o dar muestra alguna de desesperación. Una situación que a veces llegas unas situaciones incluso absurdas como la de ver cómo un dependiente te dice en inglés que “no” tiene en su tienda lo que le estas pidiendo, a la vez que mueve arriba y abajo reiteradamente la cabeza en el inconfundible gesto que todos conocemos como “sí”, lo cual da lugar a alguna situaciones que para sí la habría querido Groucho Marx.

Un ejemplo del estilo que impera en Tokio para las jovenes
Otra de las cosas que más sorprende en Tokio, es que las jóvenes japonesas van vestidas tal y como aparecen vestidas las protagonistas de los comics o las series de dibujos animados de la TV creados en este país. No se trata de una fantasía de los artistas, sino que reflejan el gusto en el vestido de la juventud japonesa. Algo impensable en nuestras calles pero que aquí es tan habitual como los vaqueros que llevan las chicas en cualquier lugar de Euskadi. La verdad es que para nuestros ojos su ropa se acerca más a el atuendo para un balie de disfraces que para andar por la calle. Pero ya saben ustedes, la moda es la moda
LA CARTERA ENCONTRADA
Ayer encontramos una cartera perdida en las escaleras de un paso elevado en el camino entre el hotel y al auditorio. Unos metros más allá del lugar donde la encontramos hay una de las múltiples “mini-estaciones” de policía que inundan Tokio. Así que, ni cortos ni perezosos, tomamos la cartera con el cívico objetivo de hacer entrega a la autoridad del bien encontrado. Así lo hicimos. Ellos, amablemente, abren una silla plegable y nos indican con un gesto que nos sentemos, al tiempo que en la mesa del puesto aparece un interminable documento en japonés que tiene la intención de rellenar para abrir el pertinente expediente que acompañe a la cartera encontrada y entregada en el puesto. Nosotros con expeditivos gestos señalando los relojes de nuestra pulsera, nuestras acreditaciones de participantes de la Folle Journee y a la cercana estación del ferrocarril de cercanías, les indicamos que teníamos prisa ya que debíamos acudir a un concierto.
Tras un momento de duda y después de observar nuestros pasaportes, los agentes de la autoridad nos hacen un gesto, toman el teléfono, dialogan durante unos momentos con un interlocutor y nos pasan el teléfono. Con la sensación de que si es difícil entendernos con los policías presentes. Más aun sería entendernos a través del teléfono, cogemos el auricular, saludamos y otro lado de la línea nos encontramos a un funcionario que se dirige a nosotros en ¡un más que aceptable castellano! Tras la sorpresa inicial, le indicamos nuestra prisa y nos pide que demos algunos datos básicos: principalmente nombre y hotel donde nos encontrábamos. Al mismo tiempo nos indicaba que al haber encontrado la cartera nos correspondía una recompensa y si en seis meses nadie la reclamaba, pasaba a ser de nuestra propiedad con todo su contenido. A pesar de nuestra insistencia que lo único que queríamos era entregar el objeto perdido e ir al concierto y que eso de recompensas y demás no nos interesaba, nos insistió en que eso era así y que así debía hacerse. Por lo tanto les dimos los datos a todo correr y salimos a toda velocidad camino del concierto.
Por cierto, para los que estén interesados en saber que nos corresponderá si en seis meses no aparece el dueño de la cartera, ésta tenía en su interior algo así como una docena de tarjetas de visita.