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La BOS interpretará piezas de su repertorio más alguna novedad. ver más + Llevamos 12 horas de viaje. Nos encontramos sobre de algún lugar de la estepa siberiana y aun nos quedan cuatro horas más de trayescto. Hay una canción de los tiempos de la movida madrileña que decía algo así como “Japón, pero mira que está lejos Japón” Qué razón tenía. La verdad es que todos los miembros de la Orquesta que vamos en este tercer turno, nos lo hemos tomado con un elevado nivel de calma y resignación.
La Terminal Internacional del Aeropuerto Charles De Gaulle. Estuvimos 5 minutos.
En el avión de Air France en que volamos, un Boeing 777, cada uno pasa el tiempo como puede, o como le dejan. Unos intentar dormir, otros ven alguna de las películas, bastante decentes por cierto, que podemos ver en nuestras pantallas individuales, otros leen, otros charlan. En definitiva nos adaptamos como podemos a la vida a bordo.
Hablando de adaptar y encajar, creo que las compañías aéreas no quieren tener pasajeros, les molestamos y por eso hacen todo lo posible por que viajar en sus aviones sea una tortura. Cómo pueden esperar que una persona de más de 1,70 pueda viajar 12 horas en el ínfimo espacio al que tiene derecho sin acabar con una lumbalgia y con un enorme cabreo.
Yo he tenido una ración doble de incomodidad. Aparte de la propia debida al escaso espacio, he tenido la “inmensa fortuna” de que, en el asiento delantero, la dama japonesa que lo ocupaba haya decidido pasar las doce horas del vuelo con el asiento reclinado. Como dicen los cómicos de risa fácil, “no siento las piernas”.
Pero vayamos a la experiencia de viajar a Japón. Somos el tercer grupo de la BOS.Los otros dos han salido con anterioridad. Uno el domingo 29 (esos han llegado ya cuando escribo esto, a las 8,45 hora de Bilbao) y otros viajan con un par de horas de adelanto sobre nosotros.
El vuelo Bilbao-Paris ha sido perfecto. Tanto que, como la conexión era un poco justa, nos hemos encontrado a pie de escalerilla a unos amables franceses esperándolos con uno de esos autobuses de aeropuerto. Con esa eficacia nows han llevado a la terminal de donde salía en vuelo a Narita (el aeropuerto de Tokio). Esperemos que hayan sido igual de atentos con nuestras maletas y lleguen con nosotros a la capital de Japón.
Después de pasar el enésimo control nos hemos acomodado en el avión en el que estamos “enlatados” apenas 30 minutos después de haber aterrizado. Por cierto hablando de controles, nos hemos quedado con la curiosidad de saber por qué al principio de un túnel de aeropuerto Charles De Gaulle había un control de pasajes, y al final otro control de los mismos pasajes. Como pista hay que tener en cuenta que ese pasillo no tenia ni una sola puerta entre el primer y segundo control. Misterios de los aeropuertos post 11S. Ibon Aranbarri, nuestro director general, ha recorrido toda la programación que nos ofrece nuestras pantallitas multifunción y ha llegado a la misma conclusión que yo, lo único que realmente entretiene son las aventuras del correcaminos y el coyote que dan en el canal de los dibujos animados.
Así pasamos el tiempo, mientras de vez en cuando lanzamos miradas de envidia a la parte delantera de la aeronave, intentando adivinar detrás de las cortinas lo agradable que tiene que ser viajar en Bussines. Por cierto, ya hemos podido comer nuestra primera comida japonesa.Una especie de arroz con salmón. Rico, la verdad. Muchos ha preferido comer pollo pero creo que debemos acostumbrar a nuestro estomago a la comida de nuestro país de destino, así que yo me he decidido por el salmón, espero no arrepentirme.